Sorpresa en el día de Reyes

10 ene 2010

Día de Reyes. Comida familiar. Además de algarabía típica de un grupo de personas, en mi casa siempre hay un invitado que contribuye a la juega; aunque normalmente no se le hace ningún caso. Es la tele, siempre encendida para hacer compañía incluso cuando no cabe más gente en el salón. Pero este año, la tele tuvo su protagonismo. Entre discusiones y comentarios sobre lo bien o mal que se habían portado su majestades, se escucha una queja de fondo. Un ex trabajador de El Corte Inglés desgrana con saña las malas artes que se practican en la política de los famosos grandes almacenes.

Al principio, no lo podía creer. Mandé callar a todo el mundo y confirmé las sospechas. En la tele estaban emitiendo un reportaje sobre lo malísimamente malos que eran los jefes/dueños de El Corte Inglés. Tras unos minutos de alucinación, Eureka!!!. Estábamos viendo Televisión Española. La nueva TVE que en 2010 estrena una nueva etapa “sin publicidad”. Eh aquí la cuestión, sin condicionamientos, no hay presiones. Ahora que El Corte Inglés no puede negociar a cambio de publicidad, los periodistas se han dado el gustazo de hacer un reportaje y contar la verdad. Ya lo sabíamos, nadie nos ha descubierto ningún secreto, pero verlo en vivo y en directo me ha hecho reflexionar. Más que eso, me ha hecho imaginar de cuantas cosas nos enteraríamos si los medios de comunicación fueran libres e independientes. Si no hubiera empresas que se atrevieran a llamar a un medio para hablar de esos anuncios que se ponen, pusieron y pondrían si se les trata bien. Me podréis llamar ilusa, y claro que lo soy, pero ese poder existe. Lo tiene el usuario/consumidor/comprador. Si un periódico fuera capaz de subsistir sólo con las ventas y sin publicidad todos ganaríamos mucho. El periódico, los periodistas y los lectores que con su apoyo financiarían su propia información de calidad. Pero de repente, despierto del sueño. Vuelvo a la realidad me conecto a Internet y descubro que a pesar de que muchos intentan imponer la información de pago, la realidad se impone. Si tú no lo das gratis, lo da el otro. ¿Realmente importan los contenidos? Tengo mis dudas. La teoría nos dice que a la larga se debe imponer la calidad, pero quién dará esa calidad si no hay nadie dispuestos a pagarla. El dilema se discute un día sí, otro también entre los profesionales del periodismo, pero no somos capaces de hacer algo más que formular preguntas. ¿Las respuestas? Supongo que llegarán cuando acabe la revolución. Hasta entonces, aprovechemos lo que nos da la gratuidad de internet. Abrirnos un blog, escribir de lo que queremos cuando queremos, sin editor, sin presiones publicitarias y algunos hasta con lectores.