Funcionarios, vagos y dos horas ¿para qué?

27 dic 2011

Lo reconozco, pertenezco a ese enorme porcentaje de españoles que cada vez que escucha la palabra funcionario la asocia con rapidez a ideas del estilo: vago, tocarse los ‘cuyons’, visitas matutinas al Corte Inglés… ¿prejuicios? Sin duda, pero con fundamento, no digáis que no.

Por supuesto, las excepciones existen. Y como mandaban los cánones del periodismo, antes de ser ciudadano, no conviene escribir de nada sin haber consultado todas las fuentes. Así que, con mis prejuicios de por medio, hace unos días tuve una interesante conversación con algunos de esos funcionarios ¿vagos? (comienzan las dudas) sobre la última decisión de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, de ampliar dos horas la jornada laboral de los funcionarios. ¿Tal vez para que en ese tiempo hagan lo que no han hecho en las trentaitantas horas semanales anteriores?

Las dudas me corroían. Esperaba escucharles blasfemar contra a decisión, cuando, para mi sorpresa, me aseguraron que la acogían con resignación. “Dos horas más, perfecto, pero ¿para qué?”

Quién hizo esa afirmación, llamémosle Juan, es un funcionario de los que yo consideraría “vago”.  Entra a las nueve de la mañana y a las tres de la tarde se le cae el boli. Desde el pasado verano, podría decirse que su máxima actividad se ha centrado en concentrarse en ver cómo se mueven las agujas del reloj que tiene frente a su escritorio y además está “estresado”. ¿Habrase visto semejante despropósito?

Pues sí, el estrés no sólo procede de el exceso de trabajo, también de la ausencia de él. El escritorio de Juan está lleno de informes.  Esos en los que él ha trabajado durante muchos meses, pero que sus superiores no tienen tiempo de mirar, o necesitan ser revisados y estudiados por innumerables grupos de trabajo que nunca se constituyen y que cuando lo hacen son incapaces de ponerse de acuerdo.  Informes cuyas hojas están amarillas esperando a que aquello que un día fue importante pueda ser rescatado.

Con el tiempo, Juan dejó de creerse que la palabra Urgente unida a las demandas que le hacían sus superiores significaba exactamente lo que la RAE entiende por ese vocablo: “Dicho de una cosa: Instar o precisar a su pronta ejecución o remedio”.  No era verdad. Pasaban semanas, meses y nadie solicitaba aquel informe que era tan urgente.  Al principio eso le molestaba. Se enfadaba con quienes no volvían a buscar lo encargado. Después, fue su autoestima la que fue degradándose. Pensamientos como: “me lo encargan para tenerme entretenido, pero no les interesa”. “Mi trabajo no vale para nada”. “El que no vale para nada soy yo”, se fueron apoderando de sus pensamientos mientras él se concentraba en lo único que veía moverse a su alrededor: las agujas del reloj.

Ante la propuesta de Esperanza Aguirre, sólo puede dibujar una resignada sonrisa en su boca. “¿Dos horas más, para qué?”. Él no es el único que no tiene trabajo en la Administración Pública, la falta de tareas asignadas es un mal generalizado. ( Ahora, casi entiendo por qué se van al Corte Inglés). “Quien propone trabajar más es que no conoce cómo funciona la administración pública”, asegura Juan. El problema real es de gestión, de tener gestores con capacidad para gestionar los equipos y las tareas asignadas.  En definitiva, es un problema de líderazgo.  Por cierto, el mismo que existe en muchas empresas privadas, claro que el segundo caso en lugar de no hacer nada lo que ocurre es que se hace tres veces para nada. (De eso ya escribiremos otro día).

Sí, ya lo sé estoy generalizando otra vez. Vale, pero es que cada vez escucho más veces estas versiones de lo que ocurre en mundo laboral español y, cada vez, creo con más convicción  que no es que los trabajadores españoles sean poco productivos, sino que son los procesos y los encargados de poner en marcha esos procesos quienes no tienen ni idea de productividad.

¿La prueba?… Aplicar una ampliación de dos horas para el trabajo de todos los funcionarios. Sí incluso para aquellos a los que ya les sobran la mayoría de las horas trabajadas porque nadie les encarga qué hacer. Pero claro, eso es mucho más fácil eso (y eso sí que es generalizar) que buscar los lideres adecuados para gestionar los equipos, no sea que no vayan a ser de nuestra cuerda. ¿A quién le importa que sean unos inútiles? Y sí también en el sector privado ocurre  algo similar.

Una Respuesta a Funcionarios, vagos y dos horas ¿para qué?

  • Vagos los funcionarios?, hay de todo como en cualquier puesto de trabajo. El listillo y “vago” que con tal de no trabajar carga al más currante con su trabajo. Como en todos los sitios.

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