Europa premia a los que vivieron por encima de sus posibilidades

27 mar 2013

Derroche Dicen muchos entendidos en finanzas, que los españoles vivieron por encima de sus posibilidades. Que pensaron tener un estatus que no les correspondía y así se compraron un piso más grande, un coche de lujo y disfrutaron de un exceso de vacaciones. Y claro, llegó la crisis, la caída del salario, la pérdida del trabajo y fueron incapaces de hacer frente a todas las deudas contraídas. ¡Malditos derrochones !

En teoría, lo que deberían haber hecho los españolitos era, ser mucho más reflexivos que las instituciones financieras, y actuar como hormiguitas. Es decir, gastar sólo lo que podían permitirse.  Un pisito de dos habitaciones en lugar de un chalet.  Un coche fabricado en la India  en lugar de ese despampanante todo terreno de marca alemana. Y con el resto del dinero: guardarlo para cuando lleguen los malos tiempos.

Aunque no está tan de moda decirlo, el caso es que también hubo gente que hizo esto último. Guardar para el futuro. Al menos así lo hicieron más de 300.000 ahorradores que fueron a sus entidades financieras allá por 2008, cuando aquí la crisis casi no era ni recesión. Esas personas que llegaron al banco a preguntar por un destino para sus ahorros que les permitiera conseguir algo de interés a cambio. Esos que no querían especular comprando y vendiendo unos pisos cuyo precio siempre iba a subir. Esos que no querían gastar de más, porque con lo que tenían vivían muy decentemente. Esos a los que la pérfida política de incentivos reinante en el sistema financiero español ( la que le dice al empleado o vendes este producto o te vas a la calle) les  colocó como destinatarios de unos productos financieros que, ni de casualidad se adecuaban a su perfil de hormiguitas ahorradoras.

Esas 300.000 personas que confiaron en las entidades que ahora conforman Bankia, NovacaixaGalicia o Catalunya Banc se encuentran ahora con que el brazo acusador de Bruselas carga contra ellos. Los mismos políticos que acusan a los españoles de vivir por encima de sus posibilidades, han decidido que sean estos ahorradores,( los que, en teoría, sí hicieron lo que debían)  quienes paguen los platos rotos de los excesos cometidos por los bancos y por quienes vivieron por encima de sus posibilidades.

Es Bruselas, con la consiguiente sumisión del Gobierno de español, quien ha decidido que aquellos ahorradores ( convertidos contra su voluntad en accionistas de las entidades financieras) deben perder parte  o, en muchos casos, casi todo su dinero para dar una lección a quienes se excedieron.  Con esta política, dictada por la canciller alemana, Angela Merkel, se quiere demostrar a los conciudadanos germanos que ellos no van a pagar por los abusos cometidos en los países de sur.

Lo que nadie explica es que quienes están pagando ahora son los que actuaron como alemanes y ahorraron para cuando no hubiera. Ahora, que ya no hay, les quitan su dinero. Pero no sólo a ellos, también se lo quitan o amenazan con hacerlo a quienes ni siquiera se molestaron en buscar una alta rentabilidad para sus ahorros. Con la chapuza del rescate a Chipre, los  políticos europeos ha destapado una peligrosísima  caja de Pandora. Y es que ahora, ya ni siquiera los depósitos ( seguros pero con tipos de interés paupérrimos en muchos casos) son un refugio seguro.  Con la amenaza, finalmente no cumplida, de imponer una tasa/quita o como quiera que se le llame a los depósitos inferiores a 100.000 euros han metido el miedo en cuerpo a los pequeños ahorradores. A los que ahorraron más, simplemente les quitarán alrededor del 40% (cuando escribía esto todavía no habían fijado la quita final). Es cierto que, en el caso de Chipre, estos depósitos de más de 100.000 euros en muchos casos pertenecen a oligarcas rusos con capitales de dudoso origen. Pero también lo es que se puede luchar de otra forma contra la opacidad de un paraíso fiscal, sin castigar a productos tan de andar por casa como un depósito.

Para colmo de males, el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, no tuvo ningún reparo el pasado 25 de marzo en lanzar la advertencia de que la política aplicada en Chipre iba a marcar la referencia para el resto de países. Eso sí, se retractó después de ver como se desplomaron las Bolsas europeas tras sus declaraciones.

Porque, más allá de la incapacidad manifiesta de los políticos europeos para definir un método coherente de actuación contra la crisis, lo que realmente están transmitiendo es que aquí quienes salen ganando son aquellos que vivieron por encima de sus posibilidades, los que disfrutaron a tope cuando se podía, los que no pensaron en el futuro. Total, que les quiten lo bailaó, se pueden pensar. A los demás, les van a quitar sus ahorros.  Y ni los disfrutaron en su momento, ni los van a poder disfrutar ahora.  En definitiva: una vergüenza que no debería consentirse.

 

Imagen:Pixabay